
Tal vez un maestro ha mencionado que su hijo no puede quedarse sentado. Tal vez la tarea le toma tres horas porque su hijo se distrae después de cada problema. O tal vez usted simplemente tiene la sensación de que algo es más difícil para su hijo que para otros niños. Si se está preguntando sobre el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), el pediatra de su hijo es un buen lugar para comenzar. Este artículo explica cómo es una evaluación de TDAH, qué puede llevar para que sea más útil, y qué pasa si a su hijo le diagnostican la condición.
¿Quién suele notar las señales?
Los padres y los maestros suelen ser los primeros en notarlo. Una maestra de preescolar puede ver a un niño que no puede sentarse durante el círculo de lectura. Un maestro de segundo grado puede notar a un estudiante que hace el trabajo de prisa, pierde papeles o grita las respuestas. En casa, usted puede ver a un niño que no puede terminar una tarea sencilla sin cinco recordatorios, o que actúa sin pensar de maneras que lo ponen en peligro.
Todo niño pequeño es activo y olvidadizo a veces. Lo que importa es si el comportamiento es mucho más fuerte que en otros niños de la misma edad, si aparece en más de un lugar, y si interfiere con el aprendizaje, las amistades o la vida familiar.
Programe una cita solo para esta inquietud
Una evaluación de TDAH toma tiempo. Por lo general funciona mejor como una cita aparte, y no al final de un examen físico deportivo o una consulta por enfermedad. Cuando pida la cita, mencione que quiere hablar sobre la atención o el comportamiento, para que el consultorio pueda planear suficiente tiempo y posiblemente le envíe formularios antes de la cita.
Qué llevar
Entre más información tenga su pediatra, más clara será la situación. Cosas útiles para llevar:
- Sus notas. Anote los comportamientos que le preocupan, cuándo comenzaron, y algunos ejemplos específicos.
- Registros escolares. Boletas de calificaciones, comentarios de maestros, resultados de exámenes y muestras de trabajo escolar.
- Cualquier evaluación anterior. Evaluaciones de habla, aprendizaje o psicología, o informes de educación especial de la escuela.
- Historial familiar. TDAH, problemas de aprendizaje, ansiedad, depresión u otras condiciones de salud mental en los padres, hermanos o familiares cercanos. El TDAH a menudo es hereditario.
- Un panorama del sueño. A qué hora se acuesta su hijo, a qué hora se despierta, y si ronca o se despierta con frecuencia durante la noche.
Escalas de evaluación de padres y maestros
No existe un análisis de sangre, una resonancia cerebral ni una sola prueba que pueda diagnosticar el TDAH. En cambio, el pediatra recopila información de los adultos que ven a su hijo todos los días. Es probable que le pidan llenar una escala de evaluación estándar. Esta es una lista de comportamientos, como "le cuesta trabajo esperar su turno" o "se distrae fácilmente", donde usted marca con qué frecuencia ocurre cada uno.
El maestro de su hijo (o más de un maestro, en el caso de niños mayores) llena un formulario similar. También se les puede pedir a entrenadores, proveedores de cuidado infantil u otros cuidadores. Comparar los informes de casa y de la escuela ayuda a mostrar si los síntomas ocurren en varios ambientes o solo en uno. Si los formularios resultan muy diferentes, eso también es información útil, y su pediatra hablará con usted sobre las posibles razones.
Descartar otras causas
Muchas cosas pueden parecerse al TDAH. Una parte importante de la evaluación es descartarlas, porque algunas necesitan un tipo de ayuda muy diferente. Su pediatra tomará un historial médico completo y hará un examen físico, y puede investigar:
- Problemas de sueño. Un niño que duerme poco, o que tiene apnea del sueño por amígdalas grandes, puede estar irritable, inquieto y distraído durante el día.
- Audición y visión. Un niño que no puede escuchar bien al maestro o ver el pizarrón puede desconectarse o portarse mal.
- Diferencias de aprendizaje. La dislexia u otras discapacidades de aprendizaje pueden hacer que un niño evite el trabajo escolar o lo haga de prisa. Un niño también puede tener tanto TDAH como una discapacidad de aprendizaje.
- Ansiedad y depresión. La preocupación o la tristeza pueden hacer que sea muy difícil concentrarse.
- Estrés o grandes cambios. Una mudanza, un nuevo hermanito, un divorcio, una pérdida o problemas en la escuela pueden manifestarse como cambios de comportamiento.
- Otras condiciones del desarrollo o médicas, como retrasos del habla y el lenguaje, autismo o convulsiones.
Si parece que algo más está ocurriendo, su pediatra puede referir a su hijo a un especialista, como un psicólogo infantil, un pediatra del desarrollo o un psiquiatra infantil, para hacer más pruebas.
Cómo se diagnostica el TDAH, en palabras sencillas
Los pediatras usan un conjunto estándar de criterios. En términos sencillos, a un niño se le puede diagnosticar TDAH cuando:
- Muestra varias señales de falta de atención (dificultad para concentrarse, para terminar tareas, para organizarse), hiperactividad e impulsividad (moverse constantemente, hablar fuera de turno, actuar sin pensar), o ambas.
- Las señales son claramente más fuertes que en otros niños de la misma edad.
- Comenzaron antes de los 12 años.
- Han durado al menos seis meses.
- Se presentan en dos o más entornos, como el hogar y la escuela.
- Causan problemas reales en el rendimiento escolar, las amistades o la vida diaria.
- Otra condición no las explica mejor.
Hay tres tipos principales: predominantemente con falta de atención, predominantemente hiperactivo e impulsivo, y combinado. Un niño callado y soñador que nunca interrumpe la clase también puede tener TDAH. Las guías de la Academia Americana de Pediatría (AAP) se aplican a niños de 4 a 18 años. Diagnosticar a niños más pequeños es más difícil porque el comportamiento cambia muy rápido a esa edad.
El proceso puede tomar más de una visita. Es normal que su pediatra espere a que regresen los formularios antes de tomar una decisión.
Si a su hijo le diagnostican TDAH: un breve vistazo al tratamiento
El TDAH se trata como una condición a largo plazo, como el asma. El plan depende mucho de la edad de su hijo. Siguiendo las guías de la AAP:
Niños en edad preescolar (de 4 a 5 años)
El primer paso suele ser la terapia de comportamiento, en la que los padres aprenden maneras específicas de manejar el comportamiento en casa. Los cambios en el entorno del preescolar o la guardería también pueden ayudar. Se puede considerar la medicación solo si la terapia de comportamiento no ayuda lo suficiente y los problemas siguen siendo serios.
Niños en edad escolar (de 6 a 11 años)
La AAP recomienda medicamentos aprobados para el TDAH junto con terapia de comportamiento para los padres y apoyo en el salón de clases. Muchos niños obtienen mejores resultados con ambos. Su pediatra le explicará las opciones, los posibles efectos secundarios y cómo se va encontrando la dosis correcta con el tiempo.
Adolescentes (de 12 a 18 años)
También se recomienda la medicación, con el acuerdo de su hijo adolescente, junto con apoyo conductual. Los adolescentes deben ser parte de la conversación sobre su propio cuidado. A esta edad entran en juego cosas como conducir, la carga de tareas escolares y la planificación para la vida adulta.
Apoyos escolares
La escuela forma parte del equipo. Muchos niños con TDAH califican para un plan 504, que les da adaptaciones como tiempo extra en los exámenes, un asiento cerca del maestro o descansos. Los niños que también necesitan enseñanza especial pueden calificar para un IEP (Programa Educativo Individualizado, por sus siglas en inglés). Usted puede pedirle por escrito a la escuela de su hijo que lo evalúe. Las notas de su pediatra pueden ayudar con esa solicitud.
Visitas de seguimiento
Un diagnóstico de TDAH es el comienzo de un plan, no el final de una visita. Espere citas de seguimiento regulares, especialmente en los primeros meses de tratamiento, para ver cómo van las cosas en casa y en la escuela, ajustar el medicamento si su hijo lo toma, y vigilar efectos secundarios como poco apetito o dificultad para dormir. Las escalas de evaluación suelen repetirse para ver si hay mejoría. También ayuda ponerse de acuerdo con su pediatra sobre unas cuantas metas claras, como terminar la tarea sin pelear o llevarse mejor con los compañeros, para que pueda notar qué está funcionando.
Para más información, consulte las páginas de la AAP sobre cómo se diagnostica el TDAH en los niños y metas del tratamiento para niños con TDAH.
Cuándo llamarnos
Llamar su consultorio de A thru Z Pediatrics si:
- Un maestro o cuidador ha expresado inquietudes sobre la atención, la actividad o el control de impulsos.
- Su hijo se está quedando atrás en la escuela, está perdiendo amistades o con frecuencia se mete en problemas, y usted no sabe por qué.
- Su hijo toma medicamento para el TDAH y tiene efectos secundarios, como poco apetito, pérdida de peso, dificultad para dormir o cambios de ánimo.
- Su hijo se ve muy triste, ansioso o retraído.
Llame al 911 o vaya a la sala de emergencias más cercana si su hijo habla de hacerse daño a sí mismo o a otros, o si es posible que haya tomado demasiado de algún medicamento. Para una posible sobredosis sin síntomas graves, también puede llamar a Control de Envenenamientos al 1-800-222-1222.
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Este artículo es información general, no un consejo médico. Si tiene inquietudes sobre la salud de su hijo, llame a su consultorio de A thru Z Pediatrics.